Thursday, August 11, 2005

Durango

La próspera ciudad de Durango fue fundada en el año de 1563 por el español Francisco de Ibarra y perteneció, durante la época colonial, a la provincia de Nueva Vizcaya. El 4 de diciembre de 1786 por medio de una Real Ordenanza, se creó la Intendencia de Durango, formada por las entidades de Chihuahua y Durango. Durante el período revolucionario, la ciudad de Durango estuvo ocupada por tropas villistas y aunque el general Francisco Villa fue originario de Durango, puede decirse que peleó muy poco en su territorio.
La ciudad de Victoria de Durango, mejor conocida solamente como Durango es considerada un importante destino turístico.

SÁBADO

Después de un sustancioso y nutritivo desayuno en alguno de los restaurantes cercanos a la Catedral, en el mero corazón de Durango, iniciamos nuestro recorrido visitando la impresionante CATEDRAL BASÍLICA MENOR, edificio que se comenzó a construir en 1635 y se terminó entre los años 1841 y 1844, fecha en la que se concluyeron los altares y en que el templo fue consagrado. La fachada de dos cuerpos es rematada por una cruz de hierro forjado. Las portadas laterales son de estilo barroco salomónico, destacando una profusa decoración vegetal. En su interior sobresale la hermosa sillería del coro, recubierta en oro y las magníficas pinturas con motivos religiosos.
Este edificio ocupa el lugar de la antigua parroquia de La Asunción, templo que fue consumido por un voraz incendio alrededor de 1634.
Al salir de Catedral, es posible encontrar alguna banda de viento o un mariachi en pleno atrio, lo que seguramente nos levantará el ánimo para continuar el paseo por la calle 20 de Noviembre y adentrarnos en la PLAZA DE ARMAS, espacio arbolado y con jardineras que resaltan la ecológica conservación del Durango actual. En el centro de la plaza, como en la mayoría de las ciudades del país, podemos admirar un imponente quiosco de cantera en cuya parte inferior se encuentran algunos negocios y oficinas de información turística; la parte superior ha sido decorada con un balcón de herrería, columnas de estilo dórico y rematado por una águila de bronce. Se utiliza como espacio para los espectáculos populares.
Aquí podemos sentarnos un rato para contemplar la vida duranguense, pues a este sitio acude, prácticamente, todo mundo para reunirse con familiares o amigos.
Si continuamos por la calle 5 de Febrero, hacia el suroeste de la Plaza de Armas, llegamos al edificio que fuera la fastuosa residencia del próspero minero Juan José Zambrano y que hoy ocupa el PALACIO DE GOBIERNO. Esta construcción muestra una extensa fachada decorada con una arcada de cantera y balcones con molduras. En el interior también podemos apreciar pinturas murales realizadas en 1950 por Francisco Montoya de la Cruz con escenas alusivas a la minería, agricultura y educación. En una de las paredes exteriores, podemos observar una placa de bronce con las figuras de algunos de los personajes más ilustres de Durango: Los Revueltas, Villa y Victoria.
Justo frente al Palacio de Gobierno nos topamos ahora con la PLAZA IV CENTENARIO, que está custodiada por el edificio del H. CONGRESO DEL ESTADO, el del SUPREMO TRIBUNAL DE JUSTICIA y el antes mencionado Palacio de Gobierno; todas son construcciones del siglo XVIII. La plaza se encuentra rematada, sobre su extremo sur, por una arcada de medio punto y un monumento en memoria del Benemérito de las Américas: don Benito Juárez, quien aparece acompañado por un estudiante de educación básica.
Ahora nos dirigimos hacia el lado oriente de la ciudad para conocer la que sin duda es la más espléndida casa colonial de la región, la CASA DEL CONDE DEL VALLE DE SÚCHIL, edificio del siglo XVIII; de excelente fachada churrigueresca decorada con estípites y un magnífico arco moldurado; actualmente alberga a una institución bancaria. Este edificio fue la casa habitación del rico minero Joseph del Campo Soberón y Larrea, Conde del Valle de Súchil.
Continuamos por las céntricas calles de Durango hasta llegar al antiguo MERCADO GÓMEZ PALACIO, inmueble que ocupa toda una cuadra entre las calles 5 de Febrero, Pasteur, Patoni y 20 de Noviembre. Los accesos oriente y poniente están decorados con sendos frontones en donde se lee la fecha de 1881, año en que fue terminada la construcción. En la actualidad toda esta zona, incluido el ANTIGUO CUARTEL, ha sido ocupada por el comercio ambulante, lo que impide apreciar cómodamente la magnificencia de las construcciones.
Después de comprar recuerdos en el mercado, retomamos nuestro camino hasta la calle 20 de Noviembre, esquina con la calle de Victoria, donde se puede visitar la actual PRESIDENCIA MUNICIPAL, una vieja casona del siglo XIX, de sobrio estilo neoclásico, de moda en esa centuria. En la entrada podemos admirar las pinturas murales realizadas por el artista Francisco Montoya de la Cruz, que nos muestran interesantes pasajes históricos de Durango, tales como el descubrimiento del Cerro del Mercado y los movimientos armados de México.
Tras de recorrer una buena parte de la ciudad, hacemos un alto en el camino para comer algunos de los deliciosos platillos típicos como los chiles dulces. Para ello, cualquiera de los restaurantes que se localizan cerca de la Plaza de Armas es bueno.
Satisfechos y con nuevos bríos, nos encaminamos al edificio que aloja a la UNIVERSIDAD JUÁREZ DEL ESTADO DE DURANGO. Es uno de los pocos edificios sobrevivientes de finales del siglo XVI; originalmente, fue la sede del Colegio de la Compañía de Jesús. Aunque el edificio ha sido modificado para adecuarse a los tiempos modernos, aun podemos observar su sencilla portada frontal de cantera de estilo barroco sobrio con decoraciones en las columnas del primer cuerpo y una sencilla ventana en el segundo. En su interior lo más llamativo es un bello patio rodeado por una arquería de dos niveles.
Al atardecer es conveniente visitar el SANTUARIO DE GUADALUPE, edificio religioso cuya construcción concluyó hacia 1722. La fachada es de un barroco austero, muy sobrio y el interior contrasta fuertemente con un marcado estilo neoclásico con elementos decorativos del neogótico, especialmente en las ventanas laterales y en el altar.
Para finalizar nuestro recorrido sabatino por la arquitectura de Durango, nos dirigimos al SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES, moderno edificio de finales del siglo XIX y principios del XX; en la fachada encontramos elementos neogóticos, lo que le hace un edificio muy agradable. Este edificio tuvo, en sus orígenes un convento anexo levantado hacia 1910, del que aún se conserva parte del patio con arcos en forma de ojiva.
A esta hora es agradable regresar a la Plaza de Armas para tomar un refresco o degustar de un rico elote (si es temporada), sentados en una de sus bancas y deleitarnos con la música de las bandas de viento que se acostumbran reunir en este lugar para amenizar la tarde de los duranguenses.
Consideramos conveniente retirarnos a descansar pues mañana, domingo, nos espera otro día interesante para continuar descubriendo la ciudad de Durango.

DOMINGO

Después de dormir cual “lirón”, despertamos con ánimos renovados y nos dirigimos a algún restaurante para “engullirnos un exquisito y picante desayuno que nos acabe de estimular para hacer nuestra la hermosa ciudad de Durango.
Nuestro recorrido dominical inicia en el edificio localizado en la calle Victoria 100 sur, el MUSEO REGIONAL DE DURANGO que data del siglo XIX. Sus 12 salas nos ofrecen una panorámica del desarrollo histórico-cultural de Durango, desde la época prehispánica hasta el movimiento revolucionario. También podemos admirar una excelente colección de pinturas del más connotado pintor novohispano: don Miguel Cabrera.
Este museo se localiza en una construcción conocida como “Casa del Aguacate”, y que fuera la residencia de don Francisco Gómez Palacio, hijo del célebre gobernador duranguense. El exterior está conformado por tres fachadas de bello estilo neoclásico.
Los horarios de visita de este extraordinario museo son: de martes a sábado de 9:00 a 15:00 hrs y los domingos de 10:00 a 14:00 horas.
Con los ojos “llenos de historia”, nos dirigimos hacia el extremo norte de la ciudad al “barrio” ferrocarrilero, donde está ubicado el edificio del SINDICATO DE TRABAJADORES, y en la estación ferroviaria se localiza un singular monumento a don Jesús García junto a la última máquina de vapor en la entidad.
Después de ver este magnífico edificio ferroviario (que desafortunadamente está cayendo en desuso), retomamos el camino hacia el centro de la ciudad. Durante el trayecto pasamos por el TEMPLO DE SANTA ANA Y LA SAGRADA FAMILIA, construido entre 1723 y 1734 como una capilla sencilla y restaurada en el siglo XIX. Este templo se dedicó a las monjas capuchinas y consta de una portada de estilo barroco y dos laterales. Frente a este templo existe un apacible jardín al que acuden las familias duranguenses; se encuentra decorado con varias esculturas dedicadas a políticos y religiosos.
En este mismo complejo cívico-religioso podemos admirar las colecciones del MUSEO DE LAS CULTURAS POPULARES donde conoceremos algunas de las artesanías propias del estado, distribuidas a lo largo de sus cinco salas. Aquí, el visitante puede experimentar con algunos de los productos y materiales, así como comprar alguna bella pieza de artesanía norteña.
De nuevo un alto para degustar platillos típicos y tomar nuevos bríos.
De regreso en la Avenida 20 de Noviembre, a escasos metros al oriente de la Catedral, podemos admirar el imponente TEATRO RICARDO CASTRO construido a inicios del siglo XX y en cuya fachada apreciamos decoraciones dedicadas a diferentes musas. En la esquina con la calle Bruno Martínez, se localiza una escultura del insigne compositor y músico que da nombre al teatro. En el balcón central destaca un medallón con la imagen de Federico Chopin. El interior del teatro es de marcado estilo francés.
Junto al antiguo Palacio de Gobierno, se localiza el TEATRO VICTORIA, terminado en 1910 (según reza una inscripción en el frontón superior de su portada) y que fuera el teatro particular de Juan José Zambrano; en la actualidad funciona como centro cultural.
Al caminar entre las históricas (algunas) y modernas (otras) calles de la ciudad, también podemos admirar varios monumentos y estatuas dedicados a personajes ilustres oriundos del estado, así podemos ver a Francisco Villa, Dolores del Río, Francisco Zarco y otros.
Debemos de perderle el miedo al amplísimo territorio norteño para darnos una vuelta por tan bellos e impresionantes lugares y pasarnos un relajado e interesante fin de semana conociendo la ciudad de Durango.
Fuente: México desconocido No. 301 / marzo 2002

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