Thursday, August 11, 2005

Santa Rosalía

Existe una tendencia internacional que atribuye a Gustave Eiffel (1832-1923) la paternidad de toda estructura metálica histórica-i.e. del siglo de hierro, el siglo XIX-de dudosa ascendencia. Bien podría ser el caso de este edificio de frágil destino, llevado por el mar a las minas de cobre del Boleo en 1894: la iglesia metálica de Santa Rosalía.
Bertrand Lemoine, estudioso de Eiffel, confirma que Gustave “tiene el escaso privilegio de verse atribuir todo lo que de cerca o lejos parece metal noblemente labrado”. Recientemente Lemoine ha desmitificado el origen de una casa de lámina asignada al famoso ingeniero en la región parisina para devolverle su paternidad real...la de una empresa belga, la Casa Danly, constructora de edificios metálicos prefabricados a principios de siglo.
EI templo de Santa Bárbara: una "casa de hierro" (Eiffel, en el aire)
En abril de 1993, Ángela Gardner, estudiante de arquitectura en Washington, llega a Santa Rosalía para trabajar sobre Ia "iglesia Eiffel".
Ella examina todas Ias junturas deI edificio en busca de algún indicio que permita conocer Ia procedencia, el diseñador o constructor. Sin embargo, aparte de Ia gran placa con el nombre de Eiffel en Ia fachada deI templo, no existía ninguna prueba que corroborara Io que el rumor rosalino daba por sentado. Ángela batalló semanas enteras entre Ios inciertos relatos históricos (sobre Ios cuaIes nos hemos apoyado para recuperar Ia historia de Ia iglesia), ya que en el archivo de Ia compañía minera faltaba precisamente el diario correspondiente aI año de compra de Ia iglesia (1894).
Tipológicamente, Ia iglesia de Santa Rosalía pertenece a Ia categoría de Ias "casas de hierro": especie de barracas armables sobre el suelo y desarmables a voluntad, que Ia industria europea produjo con gran auge en el siglo pasado para exportar a Ias coIonias. Los techos son de Iámina, y Ias paredes a base de placas embutidas fijadas con pernos, Ias cuaIes soportan gran parte de Ia carga deI edificio. Cada una de estas casas está vinculada a una construcción tipo, a un sistema, con todo Io que éste supone: concepción estructuraI, modularidad de Ios elementos, estandarización deI ensamblado y prefabricación. Ahora bien, aunque los talleres Eiffel intervinieron en un amplio panel de actividades de ingeniería (puentes, viaductos, mercados, fábricas, eclusas, escuelas, talleres y casinos, aproximadamente un centenar de obras en Francia y unas 60 en el extranjero ), se desconoce si proyectaron y comercializaron casas de lámina en serie. Si hubieran construido una, habrían hecho cien.
Sí edificaron iglesias, como es el caso de Notre-Dame-des-Champs y Saint-Joseph en Paris, y Ias iglesias clé-en-main para los países lejanos. En 1875, Eiffel mandó una iglesia metálica (testificada) a Anca, Perú (hoy día perteneciente a Chile), para sustituir el antiguo templo destruido en 1868 por un terremoto. La iglesia de San Marcos de Arica, aunque fue mandada en cajas para ser armada en el lugar, es un edificio de "estructura " y no una caja de metal armable- desarmable. Pero vayamos a los hechos.
De Rothschild y Rockefeller, verdades y Ieyendas
El Templo de Santa Bárbara y la compañía del boleo
En 1885, Ia Casa parisina Rothschild y eI banco Mirbaud fundan Ia Compañía deI BoIeo, concesionaria de ricas minas de cobre recientemente descubiertas en Baja CaIifornia. Emigrados deI interior y técnicos franceses fomentarían Ia expansión de Santa Rosalía, una pequeña Iocalidad colindante con Ios yacimientos. Este pobIado crece como encIave francés en territorio mexicano: un oasis de civiIización en este casi desierto, bañado por eI Mar de Cortés.
Instalados en eI promontorio de Ia Mesa Francia, Ios franceses viven con excIusividad, repatriando eI cobre y Ios beneficios deI mismo a Ia metrópoIis. En esta joven Iocalidad donde eI número de cantinas crece rápidamente, Ias mujeres comienzan a sentir Ia inquietud por satisfacer sus necesidades religiosas, por lo cual se organizan en grupos de presión para que los responsables de Ia mina construyan una iglesia. La señora La forgue, esposa deI primer gerente deI Boleo, Charles de Ia Forgue, influye en la decisión. En 1894, en el curso de un viaje a Europa, los Laforgue se dirigen a Bélgica, donde alguien recordó que una iglesia construida por Gustave Eiffel se encontraba desmantelada en una bodega de Bruselas. Originalmente esta construcción estaba destinada a las colonias francesas del ecuador africano, ya que al estar hecha de hierro era resistente a las termitas. Con una inversión mínima, Ia iglesia de hierro ofrece una solución rápida al sentimiento religioso de los habitantes de Santa Rosalía. Bajo Ia advocación de Santa Bárbara, patrona de Ia mina y de los mineros, será consagrada en 1897. Un artículo deI periódico parisino La Paix, retomado el 15 de noviembre de 1894 por el cotidiano mexicano El Eco del Valle, constituye uno de los escasos documentos que atestiguan Ia transacción: La Compañía pidió a la industria metalúrgica francesa una iglesia de hierro, desarmable y transportable y de un precio inferior al de una construcción de piedra. Será mandada a México. Se colocará en tierra sin cimiento alguno; mide 30 por 16 metros; hay campana, cruz. La armazón es de hierro y Ias paredes adornadas están forradas de acero y contienen un colchón de aire de 23 centímetros, donde puede renovarse este fluido a voluntad por medio de válvulas, por lo que habrá en ese edificio el mismo fresco que en otro de mampostería. Esta pequeña muestra de nuestra industria nacional será quizá precursora de una revolución pacífica en la construcción de edificios para lo futuro. De Eiffel, ninguna mención (imprescindible, si de él fuera).
En el relato de los orígenes, circula otra versión más épica y sin otro fundamento que el de ser transmitida a partir de Ia memoria popular: la iglesia habría sido adquirida por una empresa minera norteamericana, propiedad de los Rockefeller, para ser instalada en sus minas californianas. El carguero que Ia transportaba sufrió una avería y tuvo que recalar en Ia Baja, en donde se desembarcaron Ias cajas de Ia iglesia para facilitar la reparación. Abandonado en el lugar, el cargamento fue recomprado por Ia Compañía deI Boleo.
Y navegó de exposición en exposición
También se cuenta que, en una de sus pasos transitorios, Ia iglesia se exhibió en Ia exposición (magna) parisina de 1889, ¿o será Ia Colombina, Chicago 1892? ltinerario errático y relegamientos temporales, han constituido dos elementos recurrentes deI mito viajero que envuelve al templo. Como Ios pabellones de exposiciones, Ias casas de Iámina han pagado con continuos desplazamientos su flexibilidad original. De allí Ia pérdida de Ios orígenes y el indudable encanto.
Las exposiciones eran un paso obligado para todas Ias innovaciones tecnológicas con propósitos universales. En ellas, Ios países económicamente periféricos se nutrían de modelos europeos, y Europa satisfacía su curiosidad. En el viejo continente se fomentó, por medio de Ios ingenieros-empresarios, cierta idea de arquitectura para Ias colonias. Se ideó, por ejempIo, un dispositivo de doble pared climatizable para compensar Ios extremos climáticos, sistema que al parecer no Ilegó a funcionar conforme a sus intenciones. Los curas de Santa Rosalía atestiguan que el templo, helado en invierno, se vuelve un horno durante los calurosos meses deI verano californiano. En cambio, los esqueletos metálicos cumplían perfectamente con los requisitos que imponen los esfuerzos horizontales. Idóneos para esta zona de Baja California que a menudo es víctima de temblores y huracanes.
Alrededor de 1870, los elementos tecnológicos están reunidos para que se puedan idear Ias casas metálicas: el acero, el laminado acanalado, Ia galvanización, el embutido y el estampado. Con ellos los ingleses, pioneros en materia siderúrgica y en Ia utilización deI hierro en Ia construcción, impondrán un nuevo concepto, clave para Ia arquitectura deI siglo XIX: el de prefabricación.
Láminas, vigas, rieles, remates y barandales, producto de Ias fundidoras británicas, surcan los océanos hacia los territorios del Imperio. Ya en la segunda mitad del siglo, todos los países europeos con siderurgia y colonias diseñan, fabrican, instalan y exportan elementos, estructuras y edificios metálicos. A fines del siglo, varias patentes de casas de acero están creando ya una industria sui generis.
La iglesia de Santa Rosalía: ¿una edificación Duclos?
EI ingeniero belga Marc Braham, al investigar Ias casas centenarias francesas de metal, pudo identificar una decena de ellas como curiosidades en el territorio francés. La Villa de Poissy en las YveIines, una de Ias más famosas, había sido atribuida durante muchos años a Gustave Eiffel, antes de ser devuelta a Ia importante constructora Danly, que mandó a México el Palacio Municipal de Orizaba. Otra de esas casas todavía en pie es la Villa de Morgat en Bretaña, que tuvo el mismo destino de falsa casa "eiffeliana ". Concebida por Eiffel, Ia Villa fue exhibida en Chicago en Ia exposición de 1889, donde fue comprada por un parisino moderno deseoso de reconstruirIa en el balneario de Morgat. Un itinerario verosímil, aunque legendario: Ia Villa de Morgat resulta ser otra casa Danly.
Otras seis casas de lámina provenían de otro sistema que Marc Hraham atribuyó a un ingeniero de origen brasileño, egresado, al igual que Eiffel, de I'Ecole Centrale des Arts et Manufactures, en 1878: Bibiano Duclos.
Constructor y empresario de obras públicas, ingeniero consejero, galardonado en varias exposiciones universales, Duclos creó el 4 de abril de 1893 la sociedad B. Duclos et Cie, establecida en Courbevoie (periferia parisina). EI constructor se proponía explotar Ia patente pedida el 20 de febrero de 1890, de "Maisons démontables, portables o fijas... Habitaciones económicas y confortables, armazón metálico, muros de doble pared", según anunciaba Ia publicidad.
En muchos aspectos, Ia iglesia de Santa Rosalía se asemeja a Ias casas Duclos: igual embutido de placas, idéntico dispositivo decorativo, adorno "flor de lis" en Ia cumbrera y molduras de remate con su recorte característico. Una simple comparación de fotografías puede convencer rápidamente. EI templo y Ias casas Duclos tienen, además, una misma constitución interna, con sistema de doble pared aislante y un armazón "ligero" transportable; además, los paneles de embutido sencillo no pueden soportar Ia carga por sí solos, como lo hacen Ios deI sistema Danly. Cabe mencionar que cada edificio salido de Ios talleres Duclos Ilevaba una placa con un número de serie y el nombre deI constructor.
Bastante exiguo en su hermosa forma original, el templo fue notablemente remodelado por sucesivos párrocos (todopoderosos en su parroquia). En Ios años cincuenta, sus bellos tejabanes Iaterales sobre columnas fueron rellenados como naves "habitables" y encerrada Ia base de sus arcos en armaduras dentro de un encofrado de madera.
La casa Duclos cesó sus actividades entre 1900 y 1910. Indica Marc Braham: Si hemos reportado en Francia seis casas Duclos, no conocemos ninguna de ellas en el extranjero. Cuando el sistema, como ios otros, estaba destinado a la exportación. Así, de acuerdo con Ia hipótesis planteada, México no tendría en su territorio construcciones de Gustave EiffeI, pero sí Ia primera casa Duclos conocida fuera de su país de origen.
Fuente: México en el Tiempo No. 7 junio / julio 1995

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