Xochicalco, Morelos
Una de las principales zonas arqueológicas de nuestro país es Xochicalco, ubicada dentro de los municipios de Miacatlán y Temixco, en la porción occidental de Morelos, a unos 32 kilómetros de Cuernavaca.
Xochicalco, que en lengua nahua quiere decir “lugar de la casa de las flores”, se asentó sobre un grupo de cerros bajos que fueron modificados para construir en sus cimas y laderas varios edificios.
Las investigaciones realizadas a la fecha han cambiado la idea que se tenía de Xochicalco, pues se creía que era un asentamiento de tipo religioso y se trata en realidad de una ciudad cosmopolita, en la que confluyeron diferentes culturas, como la maya, zapoteca y totonaca, con lo cual podemos decir que en su momento tuvo una gran importancia a todos los niveles.
El segundo de los muchos cronistas que ha tenido Xochicalco fue Pedro José Márquez, quien en su artículo titulado Dos monumentos antiguos de arquitectura mexicana, de 1804, trata de Xochicalco. Atribuyó su construcción a los toltecas y opina que "se concluirá que dicho monumento haya sido parte de aquellos palacios de los reyes toltecas... y que en su cima hubiese una capilla donde se adorasen sus dioses; y que para los amantes de la astronomía sirviese también de observatorio, y que fuese destinado en caso de necesidad a servir de fortaleza".En relación con los "jeroglíficos" esculpidos en la fachada del edificio, dice que "deben significar las ideas singulares y los conocimientos científicos" de los constructores, y se pregunta cuál sería el artificio usado para acarrear desde lugares remotos y colocar en su lugar las grandes piedras en las que están realizados dichos relieves que son "de construcción admirable... y acabada con lo mejor que los talladores saben hacer, y unidas, por lo más, sin mezcla". El artículo de Márquez tuvo gran importancia porque fue el primero que se publicó en Europa acerca de los monumentos prehispánicos de México, escrito por un autor versado en la estética y en la crítica de la arquitectura.
Hacia mediados del siglo, el sitio de Xochicalco era tan conocido que mereció una visita de la Emperatriz Carlota y fue mencionado en una de las primeras novelas de Julio Verne. Entre 1857 y 1858, los integrantes de una expedición húngara a América hacen una serie de fotografías de varias partes del continente y entre ellas se conservan cuatro esplendidas imágenes de la pirámide de Xochicalco que se encuentran en la Biblioteca de Budapest, Hungría.
De especial importancia fueron los informes publicados por Eduardo Seler y Antonio Peñafiel, resultado de su visita a Xochicalco en 1887, y que constituyen verdaderos estudios científicos aún hoy valiosos para los investigadores. Peñafiel, además de sus descripciones y observaciones, publicó los primeros dibujos exactos de la Pirámide de las Serpientes Emplumadas así como de las numerosas piedras que yacían al pie del monumento, varias de las cuales ya se han perdido. Seler, en su artículo Las Ruinas de Xochicalco (1888), es el primero en intentar un análisis iconográfico de las figuras esculpidas en la Pirámide. Su gran experiencia en la iconografía de otros sitios de Mesoamérica hace especialmente valiosa su contribución al estudio de Xochicalco.
El desarrollo y apogeo de esta ciudad-estado tuvo lugar durante un periodo relativamente corto, conocido como Epiclásico (650-900 d.C.), en el que surgieron nuevas formas de organización política, económica y cultural con motivo del declive de Teotihuacan como centro hegemónico. El crecimiento acelerado que caracterizó a este periodo, la inestabilidad política, el reacomodo de los centros de influencia y el predominio del militarismo llevaron a las ciudades del Epiclásico a un periodo de decadencia hacia el 900 d.C., lo cual explica en parte la corta duración del apogeo de Xochicalco, su destrucción violenta y posterior abandono.
Sin duda, y desde tiempos remotos Xochicalco es conocido por la Pirámide de Quetzalcóatl o de la Serpiente Emplumada, ya que en ella se observan relieves de serpientes, personajes, símbolos calendáricos, símbolos de lugares y su peculiar arquitectura. Así como del observatorio o cueva de los astrónomos en donde se puede observar el equinoccio de primavera. Pero también es importante señalar la plaza de la Estela de los dos glifos, así como la Acrópolis, asentamiento habitacional de la élite. Temazcales y juegos de pelota se suman a las estructuras más relevantes del sitio.
El Observatorio
La gran cantidad de cuevas que se encuentran en las laderas del cerro, no son naturales, fueron excavadas por los xochicalcas para obtener materiales para la construcción; muchas de ellas, fueron acondicionadas para ser usadas con diferentes propósitos, tal es el caso de la cueva en donde se encuentra el Observatorio, en donde se estudiaba el movimiento del sol. Presenta en su interior un pasillo y una gran cámara con una chimenea, cuya boca del tiro es hexagonal; dicho tiro tiene una ligera inclinación para que los rayos penetren y se vea el hexágono proyectado en el piso de la cueva.
En el periodo de 105 días, que va desde el 30 de abril al 15 de agosto, el sol penetra por la boca de la chimenea. En el movimiento del sol hacia el Trópico de Cáncer y a su regreso, respectivamente los días 14/15 de mayo y 28/29 de julio, el astro esta en su cenit y en el mediodía astronómico: el haz de luz cae directamente a través del tubo proyectando la imagen del sol en el piso del subterráneo. Seguramente aprovechando el fenómeno solar, el lugar fue usado también para ceremonias religiosas.
Fuentes: Tips de Aeroméxico No. 23 Morelos / primavera 2002
http://www.inah.gob.mx/xochicalco/Xochicalco/Zonar/zax_contenido.htm
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