Monday, September 19, 2005

El Tajín

Ubicación
El Tajín fue construido en la parte inferior de los abanicos fluviales de la Sierra Papanteca. Dos barrancos determinaron la expansión en dirección norte-sur de la pared central del asentamiento prehispánico. El núcleo de la antigua ciudad, o sea lo que es la actual zona abierta al público, puede dividirse en cinco partes que corresponden a niveles altimétricos diferentes: Grupo Plaza del Arroyo, La Zona Central, La Gran Xicalcoliuhqui, El Tajín Chico y el Conjunto de las Columnas.

Aprovechando el desnivel de la topografía, los arquitectos de El Tajín distribuyeron la estratificación social de acuerdo con el arreglo metropolitano, pero las condiciones del medio limitaron el desarrollo urbano, de tal manera que la superficie para construir fue escasa, por ello se rompió continuamente cualquier orden urbano.

El acceso al sitio es por la carretera federal 130. De Poza Rica, Veracruz, se toma la carretera estatal que va a San Andrés. En Poza Rica existen señalamientos que indican el camino hacia la zona prehispánica.

Tajín es una palabra totonaca y significa trueno; no es posible afirmar que este fuera su nombre original y tampoco que los ancestros de quienes viven actualmente en la región hubieran sido los constructores de la antigua ciudad prehispánica. Sin embargo, la permanencia del grupo étnico totonaco en las ruinas durante siglos ha originado una relación sico-social y cultural con la zona arqueológica que difícilmente puede negarse.

Orígenes
El Tajín es una de las ciudades más importantes y más vistosas de las que existieron en la zona Golfo de Mesoamérica. Su nacimiento se remonta al año 1000 a.C. cuando la zona empieza a ser habitada por sus primeros pobladores, tal vez de descendencia olmecoide.
La llegada de los totonacos pudo darse en estos años. Estos dio como consecuencia que El Tajín se convirtiera en una ciudad "híbrida". El nombre de este sitio se debe, de acuerdo con varias versiones, al Dios del trueno, el cual se llama de la misma manera.

La antigua ciudad de El Tajín se desarrolló a fines del Horizonte Clásico y llegó a su apogeo en la Transición al Posclásico, o sea entre 800 y 1150 después de Cristo. El Tajín se sostenía económicamente con el tributo que los pueblos circunvecinos pagaron en productos y servicios.

La ciudad administraba las relaciones políticas y religiosas, que en esta época no estaban separadas. Por ello, la figura política de 13 conejo era también la encarnación de Quetzalcóatl, dios principal de El Tajín, cuya representación figurativa y simbólica, es repetitiva en la arquitectura, la pintura y escultura del sitio.

Sociedad
El grueso de la población de El Tajín, nunca fue de origen homogéneos; si bien se considera una ciudad totonaca, sus primeros pobladores no lo fueron, por eso es que sólo podemos saber en cuanto a la sociedad totonaca y no a la anterior.

La organización de los totonacos era de tipo clásico, y con un orden patrilineal (que predomina la línea paterna) exogámico (costumbre de casarse con gente de otras razas).

La habitación, al menos de común y corriente, era de tipo cuadrangular, con techos de palma, formando un copete. Algunas se construía con terrazas alargadas y separadas, las que servían de santuario.

En lo referente al vestido, los hombres portaban prendas de manta, cinturón y sandalias de cuero, mientras que la mujeres estaban ataviadas con enaguas, camisa sin mangas y huipiles.

La alimentación de este pueblo se basó en el maíz y chile.

Por estar en una zona de tipo tropical, se contaba con un sin fin de recursos de fauna para caza y flora. De dicha flora, propia de la región, cabe mencionar dos casos:

El primero es la vainilla, o tlilxóchitl (Vanilla planifolia), la cual es una planta trepadora y cuyo fruto es una vaina muy particular. Su nombre nahuatl quiere decir "flor negra", y proviene al hacer alusión a la vaina, la cual al secarse, se oscurece y tras un laborioso proceso para obtener su extracto, queda lista para poder aromatizar los alimentos.

El otro caso es el del mamey o tetzapotl (Colocarpum mammosum), que es una exquisita fruta, de piel café y áspera, pero de pulpa roja, dulce y fragante. La semilla del mamey es tersa, negra y brillante, y cuya almendra se mezcla con el cacao.

El juego de pelota era algo común en esta ciudad y así lo hacen constar las más de 10 "canchas" que en ella se han encontrado.

Algo peculiar son los murales labrados que representan los sacrificios relacionados con la competencia.

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